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Saber escuchar, investigar y ser curioso: tres pilares para una buena entrevista

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Este artículo está basado en el episodio de Vía Podcast #VP 009. Escúchelo aquí. 

La periodista Giselle Jácome, conversó con Melvin Rivera Velázquez sobre lo que se debe y no se debe hacer en una entrevista radial. La trayectoria en los medios como periodista y locutora y su basta experiencia en el campo de las entrevistas frente a los micrófonos, han convertido a Jácome en una experta.  Elementos imprescindibles  a la hora de preparar una entrevista; saber abordar al entrevistado, obtener las respuestas que se esperan y, en general, tener una buena experiencia en la conversación.

Para Jácome, lo más importante en una entrevista es escuchar al entrevistado; “escuchar es sumamente importante. Cuando escuchas al otro aprendes mucho”. Pero, aunque suene increíble, escuchar es algo que muy pocos periodistas hacen a la hora de entrevistar. Muchos están más pendientes del sonido, los micrófonos, de hablar bien, de aprenderse las preguntas y dejan a un lado lo más importante; lo que el entrevistado tiene para decir.

Pero más allá de saber escuchar, hay algunos pasos o recomendaciones que Giselle menciona que son igual de importantes.

Investigar a quien se va a entrevistar

Es muy importante estar enterado de la mayor cantidad de detalles de la persona que se va a entrevistar. Sí estos detalles no se conocen, es imposible llegar a tocar la parte humana de la persona. Así como también su parte profesional o técnica. “Por lo menos saber lo último o lo más relevante que ha hecho el entrevistado”, afirma Jácome.

Preparar  las preguntas

“Es importante tener unas preguntas preparadas, pues de no ser así, puedes quedar ante el público que está escuchando como si no te hubieras preparado lo suficiente”, asegura la joven periodista. Aunque Jájome está consciente de que hay algunos entrevistadores que no acostumbran hacer un guión con sus preguntas, para ella esto es esencial. Esto, según ella,  es lo que permite que el periodista lleve el hilo conductor de la entrevista y que no sea el entrevistado el que termine haciendo la entrevista. Para Giselle existen dos alternativas:

  1. Tener un guión de las preguntas partiendo de una base de entre 7 a 10 preguntas bien estructuradas e investigadas.
  2. Preparar las preguntas, pero dejar un espacio mental en cada una de ellas, para que salga otra interrogante de la respuesta del entrevistado.

Suavizar el lenguaje que usa el entrevistado

Hay temas que muchas veces requieren el uso de términos muy técnicos, como por ejemplo el de la salud. Términos que posiblemente sean difíciles de entender para la audiencia. Por esta razón, si se está haciendo una entrevista de esta naturaleza, trate de ejemplificar lo que el entrevistado está diciendo con palabras y términos más fáciles de asimilar por el oyente.

Otra forma de suavizar la entrevista es tratar de usar un poco de humor con el entrevistado, en especial si es un tema un poco fuerte para que el ambiente no sea tensionante y las respuestas se den de forma más espontánea.

Preguntas abiertas y preguntas cerradas

Giselle Jácome
Giselle Jácome

Las preguntas cerradas son aquellas que tienen una respuesta concreta; sí o no. Se utilizan para preguntar sobre un tema en concreto que no necesita mayor explicación.

En las preguntas abiertas, por el contrario, se puede ser más analítico en la respuesta, ya que da espacio para profundizar más en el tema. “En una pregunta abierta se puede ser más relajado en su respuesta”, dice Jácome.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que cuando se hacen preguntas abiertas, si bien el entrevistado no está condicionado en su respuesta, es deber del periodista saber en qué momento pararlo para que no se exceda en el tiempo más de lo debido. “Para que la pregunta no sea demasiado abierta hay que estar muy preparado. Por eso es importante el guión. Para saber cuando poner el límite”.

Para que el entrevistado no se pase en el tiempo al responder y sepa manejar bien sus respuestas, Giselle recomienda decirle de forma muy específica—antes de comenzar la entrevista—, cuánto tiempo se tiene para la misma.

El valor de ser curioso

En una entrevista la investigación previa y la curiosidad son esenciales. Si se quiere obtener la mayor información posible por parte del entrevistado, no se debe tener miedo a indagar, a despejar dudas y aflorar su lado más curioso. “Se debe conocer todo lo qué más puedas, en todos los temas que puedas. Ser curioso en el periodismo es la base de una buena carrera”, dice Giselle.

Una pregunta a la vez

Muchos periodistas comenten el error de abordar al entrevistado con dos, tres y hasta más preguntas a la vez, sin darse cuenta que esta práctica hace que éste se sienta abrumado y que en muchas ocasiones termine respondiendo la pregunta más sencilla o solo la última, que es de la que logra acordarse. Giselle recomienda que se haga una pregunta a la vez; lo suficientemente fundamentada y concreta. Que le dé el espacio al entrevistado de pensar lo que va a responder y que nos entregue lo que queremos escuchar.

Cada pregunta es como la escena de una película; tiene un inicio, un clímax y un desenlace.

Luchar por obtener la respuesta deseada

Algo que pasa muy frecuentemente en las entrevistas es que el entrevistado, para evitar ciertos temas, responde de forma esquiva a alguna pregunta. La labor del periodista es acercar de nuevo al entrevistado con la pregunta; contrapreguntar, señalarle que esa no fue la pregunta que se le formuló y lograr que este dé la respuesta que se le pide. En otras palabras,  “volver a traer al entrevistado a la pregunta, no dejar que se salga por la tangente”.

Dirigir la pregunta

Hay algunos periodistas que tienden a dirigir las respuestas del entrevistado en sus preguntas. Tratando de que este responda exactamente lo que quiere y poder manipular la entrevista a su antojo. Para Giselle esto es un comportamiento antiprofesional, ya que los entrevistados deben fungir como interlocutores, no como jueces; las ideologías personales deben quedar al margen.

Giselle, aparte de los consejos ya expuestos, recomienda a los entrevistadores un ejercicio muy pertinente; entrevistarse a si mismo. Leer todas las preguntas, responderlas y grabrarse, para escuchar la tonalidad, el enfoque y la forma como se aborda el tema. Esto ayudará a que los nervios sean menos y así poder manejar la entrevista de una forma más óptima.

 

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